¿Cómo se planifica un injerto capilar?
El plan de un injerto capilar se apoya en cinco mediciones: la densidad de unidades foliculares de la zona donante (cuántas unidades por centímetro cuadrado), los centímetros cuadrados de la zona despoblada, el grosor del cabello, el contraste de color entre el pelo y la piel, y si la caída sigue avanzando o no. Sin esos cinco datos no se puede fijar el número de injertos.
¿Qué mediciones determinan el plan?
El plan no sale del deseo del paciente, sino de cinco mediciones. Se hacen en consulta con dermatoscopio y cálculo por centímetro cuadrado.
- Densidad donante: unidades foliculares por centímetro cuadrado en la nuca y las sienes. Determina el presupuesto total de injertos.
- Zona despoblada: centímetros cuadrados de la superficie a cubrir. Multiplicados por la densidad objetivo dan los injertos necesarios.
- Grosor del cabello: en micras. Un pelo grueso cubre la misma superficie con menos injertos.
- Contraste pelo-piel: a menor contraste, el mismo número de injertos se ve más poblado.
- Estado de la caída: si es activa y rápida, el plan no se construye sobre la situación actual, sino sobre la de dentro de cinco años.
¿Cómo se mide la densidad donante y qué significa?
La densidad donante se mide contando con dermatoscopio las unidades foliculares por centímetro cuadrado en la nuca y las sienes. El valor habitual es de 60 a 80 unidades por centímetro cuadrado.
Una unidad folicular contiene de 1 a 4 pelos; por eso el número de injertos y el número de pelos no son lo mismo. Se acepta una media de 2,2 pelos por unidad.
La cantidad total que puede extraerse con seguridad de la zona donante a lo largo de la vida es limitada; la zona no puede vaciarse, porque quedaría una escasez permanente en la propia donante. Por eso la primera intervención es el primer gasto de un presupuesto que no se renueva cuando se agota.
¿Por qué importan tanto los centímetros cuadrados?
Los injertos necesarios son el producto de los centímetros cuadrados de la zona despoblada por la densidad objetivo. Cualquier cifra dada sin medir es una estimación de ese producto.
La densidad objetivo en la zona frontal es de 35 a 45 unidades foliculares por centímetro cuadrado. En un cuero cabelludo natural ese valor es de 80 a 100; es decir, el injerto construye la sensación de densidad con aproximadamente la mitad de lo natural.
Un cálculo de ejemplo: una zona frontal de 60 cm², con un objetivo de 40 unidades por centímetro cuadrado, pide unos 2.400 injertos. La misma superficie en la coronilla, con flujo en remolino, da una cifra distinta.
¿Cómo cambian el resultado el grosor y el contraste?
El grosor del cabello varía aproximadamente entre 50 y 90 micras. Un pelo grueso de 80 micras cubre claramente más que uno fino de 55 en la misma superficie.
El contraste de color entre el pelo y la piel es el segundo factor. Pelo oscuro y piel clara dan el contraste máximo; en ese cuadro la piel se ve con más facilidad y hacen falta más injertos para la misma sensación de densidad.
En cuadros de bajo contraste, como pelo castaño claro y piel clara, el mismo número de injertos se ve más denso. Eso significa que la densidad objetivo del plan puede bajarse.
Si la caída sigue activa, ¿cómo cambia el plan?
Con una caída activa y rápida, limitarse a injertar produce en pocos años una imagen desequilibrada, porque se despueblan las zonas no intervenidas. La zona injertada se mantiene y su entorno se abre.
En ese cuadro se busca primero frenar médicamente la caída y la intervención se planifica cuando el cuadro es más previsible. No es un aplazamiento, sino una decisión para proteger el presupuesto donante.
Si la caída continúa, la línea frontal se sitúa además más atrás y con las entradas retrocedidas según la edad. Una línea baja abierta hoy puede dejar dentro de diez años una banda que ya no se puede cubrir.
¿Se planifica una sesión o dos?
El número de sesiones lo determina la relación entre la zona despoblada y la capacidad donante. En una sesión se transfieren habitualmente de 2.000 a 4.500 injertos; si hacen falta más, el plan se divide en dos.
En un plan dividido, la prioridad es la zona frontal y la línea capilar. La coronilla se valora en la segunda sesión; ese orden permite completar antes la zona que enmarca la cara.
La segunda sesión se planifica normalmente como pronto 10 a 12 meses después de la primera. Ese plazo es necesario para que el resultado de la primera sea legible y para que la zona donante se recupere.
¿Qué incluye el plan por escrito?
El plan escrito se entrega al paciente antes de la intervención, en español, y sirve para dejar registrado lo hablado.
- Reparto de injertos por zonas: cifras separadas para línea frontal, zona anterior, zona media y coronilla
- Densidad objetivo: unidades foliculares por centímetro cuadrado
- Técnica elegida y su justificación
- Posición de la línea frontal y retroceso previsto de las entradas
- Calendario estimado de la segunda sesión, si se prevé necesaria
Esta página es información general y no sustituye a una consulta médica. El método, la dosis y los plazos que le corresponden se deciden en consulta, tras examinarle.
Preguntas frecuentes
¿Puedo saber el número exacto de injertos enviando fotos?
¿Cuántos injertos pueden extraerse de la zona donante en toda la vida?
¿Dónde se sitúa la línea frontal?
Si también quiero injerto de barba, ¿cómo se reparte el presupuesto?
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